SEAMOS MEJORES MAESTROS 2-8 DE NOVIEMBRE
SEAMOS MEJORES MAESTROS
2-8 DE NOVIEMBRE
4. Empecemos conversaciones
(3 minutos.) DE CASA EN CASA. Enseña una verdad bíblica. Si
quieres, puedes utilizar una de las que aparecen en el apéndice A del folleto
Una obra de amor (lmd lección 1 punto 5 Escuche. No hable demasiado. Dele a la persona
la oportunidad de expresarse. Cuando sea apropiado, haga preguntas. ).
Publicador: Buenos días. Estamos visitando a nuestros
vecinos para compartir un pensamiento breve de la Biblia. Hoy estamos hablando
con las personas sobre algo que todos necesitamos: sentir que alguien nos
escucha. ¿Cree usted que la oración puede ayudarnos cuando tenemos
preocupaciones?
Persona: Sí, creo que sí. Aunque a veces uno se pregunta si
Dios realmente escucha las oraciones.
Publicador: Es una buena pregunta. A veces podemos sentir
que nadie comprende lo que estamos pasando. ¿Le ha pasado que necesita hablar
con alguien porque tiene muchas preocupaciones?
Persona: Sí, claro. Hay problemas que uno no puede contarle
a cualquiera.
Publicador: Es verdad. Y me gusta mucho lo que dice la
Biblia sobre este asunto. Mire lo que leemos en Salmo 62:8. ¿Podría leerlo, por
favor?
Persona: (Lee el texto).
Publicador: Gracias. ¿Notó qué nos invita a hacer Jehová?
Persona: A confiar en él y contarle lo que sentimos.
Publicador: Exactamente. Jehová no quiere que le contemos
solamente nuestros problemas más pequeños; podemos abrirle nuestro corazón y
hablarle de todo lo que nos preocupa. Además, él no solo quiere que oremos,
sino que se interesa por nosotros.
Persona: Eso es bonito. A veces uno siente que está solo con
sus problemas.
Publicador: La entiendo. Y precisamente por eso me gusta
otro texto, 1 Pedro 5:7, que nos anima a echar nuestras inquietudes sobre Dios
porque él se interesa por nosotros.
Persona: Entonces, ¿podemos orar incluso cuando estamos muy
preocupados?
Publicador: Sí, por supuesto. Podemos expresarle nuestros
sentimientos con nuestras propias palabras. No necesitamos usar palabras
complicadas. Lo importante es hablarle con sinceridad. ¿Qué le parece saber que
podemos acudir a Dios en cualquier momento?
Persona: Me parece muy bonito. Me gustaría aprender a orar
con más confianza.
Publicador: Me alegra escuchar eso. En otra ocasión
podríamos conversar sobre una pregunta interesante: ¿cómo sabemos que Dios
escucha nuestras oraciones? La Biblia tiene respuestas muy animadoras. Muchas
gracias por su tiempo. Que tenga un buen día.
5. Hagamos revisitas
(4 mins.) DE CASA EN CASA. Visitas a alguien para conversar
sobre un tema, pero la persona quiere hablar de un tema distinto (lmd lección 9
punto 3 . Escuche con atención. Deje que la persona hable y no la interrumpa.
Si tiene alguna objeción o le expresa sus sentimientos y preocupaciones, no la
ignore. Si le presta atención, la persona verá que a usted realmente le
interesa lo que ella piensa. ).
PUBLICADOR: ¡Buenos días! Qué gusto volver a verla. La vez
anterior hablamos brevemente de cómo la Biblia puede ayudarnos cuando tenemos
preocupaciones. Le comenté que volvería para compartirle un pensamiento que me
pareció muy bonito. ¿Cómo le ha ido estos días?
PERSONA: Buenos días. Pues, la verdad, no muy bien. He
estado bastante preocupada por los problemas que hay en mi familia. A veces
siento que, por más que uno se esfuerza, las cosas no mejoran.
PUBLICADOR: Lamento que esté pasando por esa situación.
PERSONA: Sí, es difícil. Uno trata de hacer las cosas bien,
pero surgen problemas económicos, discusiones en la casa y preocupaciones por
el futuro. A veces ni siquiera puedo dormir pensando en todo eso.
PUBLICADOR: Me imagino que debe ser agotador tener tantas
cosas en la mente.
PERSONA: Así es. Y lo peor es que muchas veces uno no tiene
con quién hablar. Hay personas que escuchan un momento, pero enseguida empiezan
a dar consejos sin saber realmente lo que uno está viviendo.
PUBLICADOR: Entiendo. A veces necesitamos que alguien nos
escuche con calma y nos permita expresar lo que sentimos. Gracias por contarme
cómo se siente.
PERSONA: Exactamente. Porque no siempre es fácil hablar de
estas cosas.
PUBLICADOR: Tiene razón. Y no quisiera pasar por alto lo que
me está contando. Si me permite preguntarle, ¿qué es lo que más le preocupa de
toda esta situación?
PERSONA: Principalmente, no saber qué va a pasar con mi
familia. Quisiera que estuviéramos más tranquilos, pero no sé cómo lograrlo.
PUBLICADOR: Es comprensible que desee tener tranquilidad y
que su familia esté bien. Aunque no puedo resolver todos esos problemas, sí
quisiera compartirle algo que a mí me parece muy consolador. ¿Le gustaría
escuchar lo que dice la Biblia?
PERSONA: Sí, claro.
PUBLICADOR: Mire lo que dice Salmo 55:22. Este texto nos
anima a echar nuestra carga sobre Jehová, y él nos sostendrá. ¿Qué le transmite
esa idea?
PERSONA: Que Dios puede ayudarnos a sobrellevar nuestros
problemas.
PUBLICADOR: Exactamente. Eso no significa que todos los
problemas desaparezcan de inmediato, pero podemos acudir a Jehová en oración y
encontrar fuerzas para seguir adelante. Él se interesa por nosotros y comprende
lo que estamos sintiendo.
PERSONA: Me gusta esa idea. A veces uno necesita recordar
que no está solo.
PUBLICADOR: Así es. Y me gustaría volver otro día para
mostrarle otro texto que explica cómo la oración puede ayudarnos cuando
sentimos mucha ansiedad. ¿Le parece bien?
PERSONA: Sí, me gustaría.
PUBLICADOR: Perfecto. Muchas gracias por compartir conmigo
lo que siente. Me alegra que hayamos podido conversar. Que tenga un buen día.
6. Hagamos discípulos
(5 mins.) lff lección 20 punto 4 (lmd lección 11 punto 4 Use
lo que su estudiante ya sabe para ayudarlo a entender ideas nuevas. Por
ejemplo, si va a empezar una lección sobre la resurrección, puede repasar
brevemente lo que el estudiante ya sabe acerca de lo que nos pasa cuando
morimos. ).
PUBLICADOR: Hoy vamos a estudiar una cualidad muy bonita de
Jesús: él es un líder que ofrece alivio. Antes de leer los textos, recordemos
algo que ya hemos aprendido. ¿Cómo trataba Jesús a las personas cuando estaban
cansadas, preocupadas o tenían problemas?
ESTUDIANTE: Las trataba con amor, las escuchaba y las
ayudaba.
PUBLICADOR: Exactamente. Jesús no era un líder que hacía
sentir mal a los demás ni les imponía cargas innecesarias. Ahora vamos a leer
Mateo 11:28-30. ¿Podrías leerlo, por favor?
ESTUDIANTE: (Lee Mateo 11:28-30).
PUBLICADOR: Gracias. Según lo que acabamos de leer, ¿qué
clase de líder es Jesús? ¿Y cómo quiere hacernos sentir?
ESTUDIANTE: Es un líder cariñoso y comprensivo. Quiere que
nos sintamos aliviados y tranquilos.
PUBLICADOR: Muy bien. Fíjate en que Jesús invita a las
personas que están cansadas y agobiadas a acercarse a él. No las rechaza ni las
trata con dureza. Ahora piensa en esto: si Jesús trataba así a las personas,
¿cómo deberían tratar a los demás quienes tienen responsabilidades en la
congregación?
ESTUDIANTE: Deberían ser amables, comprensivos y ayudar a
los hermanos cuando tienen problemas.
PUBLICADOR: Así es. Y precisamente los ancianos de la
congregación se esfuerzan por seguir el ejemplo de Jesús. Vamos a ver el video
La ayuda de los ancianos tras el terremoto de Nepal.
ESTUDIANTE: (Ve el video).
PUBLICADOR: Después de ver cómo ayudaron los ancianos a los
hermanos afectados por el terremoto, ¿qué te llamó más la atención?
ESTUDIANTE: Que no se limitaron a darles ánimo. También se
preocuparon por sus necesidades y se esforzaron por ayudarlos.
PUBLICADOR: Exactamente. Eso demuestra que se interesan de
verdad por los hermanos. Ahora vamos a leer Isaías 32:2. ¿Podrías leerlo?
ESTUDIANTE: (Lee Isaías 32:2).
PUBLICADOR: Este texto compara a quienes protegen y ayudan a
otros con un refugio contra el viento y un lugar donde resguardarse de una
tormenta. ¿Cómo te ayuda esa comparación a entender la labor de los ancianos?
ESTUDIANTE: Que pueden ser una fuente de consuelo y
protección cuando pasamos por situaciones difíciles.
PUBLICADOR: Muy bien. Ahora leamos 1 Pedro 5:1-3. (El
estudiante lee el texto).
PUBLICADOR: Según estos versículos, ¿cómo deben tratar los
ancianos al rebaño de Dios?
ESTUDIANTE: Deben cuidarlo de buena gana, con interés
sincero, y no actuar como si fueran superiores a los demás.
PUBLICADOR: Correcto. Jesús nunca abusó de su autoridad; la
utilizó para ayudar. Los ancianos también deben tratar a los hermanos con
humildad y cariño. ¿Cómo te sientes al saber que ellos se esfuerzan por imitar
a Jesús?
ESTUDIANTE: Me siento más tranquilo y agradecido, porque sé
que puedo buscar su ayuda cuando lo necesite.
PUBLICADOR: Me alegra que lo veas así. Y, además de
ayudarnos cuando tenemos problemas, ¿de qué otras maneras crees que los
ancianos imitan a Jesús?
ESTUDIANTE: Cuando nos escuchan, nos dan consejos basados en
la Biblia, nos animan y se interesan por cómo estamos.
PUBLICADOR: Exactamente. Y recuerda algo importante: aunque
los ancianos son imperfectos, podemos agradecer sus esfuerzos por seguir el
ejemplo de Jesús. Nosotros también podemos imitarlo tratando con cariño a los
demás, escuchándolos y ayudándolos cuando lo necesiten.
ESTUDIANTE: Sí, quiero esforzarme por hacerlo.
PUBLICADOR: ¡Excelente! La próxima vez que veamos a alguien
pasando por una situación difícil, podemos preguntarnos: “¿Qué haría Jesús para
aliviar su carga?”.

