Busquemos perlas escondidas 20 al 26 de julio Jeremías 18 al 19
Busquemos perlas escondidas 20 al 26 de julio
Jeremías 18 al 19
Jeremías 18:6; 19:10, 11. ¿Por qué decimos que Jehová es el
Gran Alfarero?
Decimos que Jehová es el Gran Alfarero porque tiene la
autoridad y el poder de moldear a las personas y a las naciones según su
propósito, igual que un alfarero da forma al barro. Así como la arcilla depende
de quien la trabaja, nosotros dependemos de Jehová y no estamos en posición de
cuestionar sus decisiones. Además, si alguien rechaza su guía y persiste en
hacer lo malo, Jehová puede permitir que enfrente las consecuencias de sus
actos, tal como un alfarero puede romper una vasija defectuosa.
Otro comentario:
Jeremías 18:6 me recuerda que Jehová es el Gran Alfarero y
nosotros somos como el barro en sus manos. Él puede moldear nuestra
personalidad y ayudarnos a mejorar si somos humildes y nos dejamos guiar por su
Palabra. También aprendemos que es sabio confiar en sus decisiones, porque él
siempre sabe qué es lo mejor para nosotros.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica
de esta semana?
Jeremías 18:4 me enseña que Jehová es como un alfarero
amoroso que no se da por vencido cuando encuentra imperfecciones en la vasija
que está formando. Aunque cometamos errores o tengamos debilidades, él puede
ayudarnos a cambiar y mejorar. Por eso, cuando recibo consejo basado en la
Biblia o en la congregación, procuro aceptarlo con humildad, permitiendo que
Jehová siga moldeando mi personalidad para ser una mejor persona y un mejor
siervo suyo.
Jeremías 18:6 me recuerda que Jehová es el Gran Alfarero y
que nosotros somos como barro en sus manos. Así como el barro no se resiste al
alfarero, nosotros debemos ser dóciles y permitir que Jehová nos guíe mediante
su Palabra y su organización. Aunque a veces no entendamos completamente sus
razones, podemos confiar en que él siempre sabe qué es lo mejor para nosotros.
Cuando seguimos su dirección, desarrollamos cualidades cristianas y tomamos
decisiones que nos acercan más a él.
Jeremías 18:7, 8 muestra lo misericordioso que es Jehová. Él
no se apresura a castigar, sino que da a las personas la oportunidad de
arrepentirse y cambiar su conducta. Esto me enseña que nunca debo dar por
perdido a nadie ni pensar que está demasiado lejos de Jehová. En la
predicación, puedo transmitir esperanza a quienes desean acercarse a Dios,
recordándoles que Jehová está dispuesto a perdonar y ayudar a todo el que se
esfuerce por cambiar sinceramente.
Jeremías 18:12 muestra que los habitantes de Judá decidieron
seguir sus propios planes en vez de escuchar a Jehová. Su ejemplo nos advierte
del peligro de confiar demasiado en nuestro propio criterio y rechazar la guía
divina. Para no endurecer el corazón, debemos buscar la dirección de Jehová
mediante la oración, el estudio de su Palabra y los consejos que recibimos de
la congregación. Así demostramos que confiamos en su sabiduría y evitamos tomar
decisiones que puedan alejarnos de él.
Jeremías 18:15 muestra lo triste que es para Jehová cuando
su pueblo lo olvida y deja de darle el lugar principal en su vida. Este
versículo me recuerda la importancia de mantener fuerte mi amistad con Jehová y
no permitir que el trabajo, los estudios o las preocupaciones diarias ocupen el
tiempo que le corresponde a él. Cuando hacemos de las actividades espirituales
una prioridad, demostramos nuestra lealtad y cuánto valoramos nuestra relación
con Jehová.
Jeremías 18:18-23 muestra que Jeremías sufrió oposición y
críticas injustas por cumplir fielmente su asignación. En vez de buscar
venganza o responder de la misma manera, acudió a Jehová y le expresó sus
sentimientos en oración. Su ejemplo me enseña que, cuando enfrento injusticias
o malentendidos, puedo confiar en Jehová y dejar el asunto en sus manos. Tener
esa confianza me ayuda a mantener la paz interior y a seguir sirviéndole con
fidelidad.
Jeremías 19:3 me enseña que Jehová siempre advierte con amor
antes de que lleguen las consecuencias de una mala conducta. Su propósito no es
castigar, sino dar a las personas la oportunidad de cambiar. Esto me recuerda
la importancia de prestar atención a los consejos y advertencias que
encontramos en la Biblia. Cuando los aplico en mi vida y actúo en armonía con
ellos, demuestro que confío en la sabiduría de Jehová y permito que él me
proteja de muchos problemas.
Jeremías 19:4 muestra que Jehová se sintió profundamente
decepcionado porque su pueblo lo abandonó y permitió que la adoración falsa
contaminara un lugar que debía estar dedicado a él. Este versículo me enseña
que Jehová merece nuestra lealtad exclusiva y una adoración pura. Por eso,
procuro analizar mis decisiones y evitar cualquier práctica, costumbre o
influencia que pueda afectar mi amistad con Jehová. Así demuestro que él ocupa
el primer lugar en mi vida.
Jeremías 19:15 muestra que el problema de Judá no fue la
falta de advertencias, sino su negativa a escuchar y obedecer a Jehová. Su
terquedad terminó alejándolos de su protección. Este versículo me recuerda que
debo mantener una actitud humilde cuando recibo consejos basados en la Biblia.
En lugar de justificarme o pensar que no necesito cambiar, procuro examinarme y
hacer los ajustes necesarios. Así demuestro que valoro la guía de Jehová y
deseo seguir contando con su aprobación.
Jeremías 19:10, 11 describe cómo Jeremías rompió una vasija
de barro para representar lo que le sucedería a Jerusalén por rechazar
repetidamente la guía de Jehová. Esta ilustración me enseña que nuestras
decisiones siempre tienen consecuencias. Jehová fue muy paciente con su pueblo
y les dio muchas oportunidades para cambiar, pero ellos no hicieron caso. Esto
me motiva a reflexionar en los resultados de mis acciones y a obedecer los
principios bíblicos desde ahora, sin posponer los cambios que necesito hacer
para agradar a Jehová.

