SEAMOS MEJORES MAESTROS 26 de octubre al 1 de noviembre
SEAMOS MEJORES MAESTROS 26 de octubre al 1 de noviembre
4. Empiece conversaciones
(3 minutos.) DE CASA EN CASA. (lmd lección 5 punto 4. No corrija enseguida a la persona. Deje que
la persona se exprese con total libertad. Y, cuando diga algo que no esté de
acuerdo con la Biblia, no la contradiga (Sant. 1:19). Si la escucha con
atención, logrará entender lo que ella cree y por qué lo cree (Prov. 20:5). ).
Publicador: Buenos días. Estamos visitando a nuestros
vecinos para conocer sus opiniones sobre una pregunta que muchas personas se
hacen: ¿cree usted que Dios se interesa por los problemas que vivimos hoy?
Amo de casa: La verdad, yo creo que sí existe Dios, pero no
creo que se interese mucho por nosotros. Si así fuera, no habría tanta pobreza,
enfermedades y delincuencia.
Publicador: Entiendo. Con tantas cosas malas que pasan, es
comprensible que usted se sienta así. ¿Siempre ha pensado de esa manera o hubo
algo que lo llevó a pensar así?
Amo de casa: Bueno, he visto a personas buenas sufrir mucho,
mientras que otras hacen cosas malas y parece que les va muy bien. Por eso
pienso que Dios no hace nada para ayudarnos.
Publicador: Comprendo lo que me dice. Debe ser difícil ver
esas situaciones y no encontrar una explicación. Gracias por compartir conmigo
su opinión. ¿Y usted cree que, aunque Dios no intervenga ahora, podría tener un
propósito para el futuro?
Amo de casa: Tal vez, pero tendría que demostrarlo.
Publicador: Es interesante lo que dice. Mire, me gustaría
compartir con usted una promesa de la Biblia. En Apocalipsis 21:4 dice que Dios
eliminará el sufrimiento, la muerte y el dolor. ¿Qué le parece esa promesa?
Amo de casa: Sería maravilloso que eso se cumpliera, porque
todos queremos vivir sin sufrir.
Publicador: Así es. Y lo bonito es que la Biblia no solo
explica lo que Dios hará, sino que también nos ayuda a entender por qué permite
temporalmente el sufrimiento. Si le parece bien, otro día podemos analizar esa
pregunta juntos.
Amo de casa: Sí, me gustaría saber más.
Publicador: Muchas gracias por su tiempo. Que tenga un buen
día.
Amo de casa: Igualmente.
5. Haga revisitas
(4 minutos.) PREDICACIÓN INFORMAL. Utilice una de las
verdades del apéndice A del folleto Una obra de amor (lmd lección 9 punto 5.
Use información que le sea útil a la persona. Muéstrele cuanto antes cómo un
curso de la Biblia puede contestarle sus preguntas y ayudarle de muchas
maneras. ).
Publicador: Miguel.
Persona: Roberto, un hombre con quien Miguel conversó
anteriormente en el parque.
Miguel: ¡Hola, Roberto! Qué gusto volver a verlo. ¿Cómo le
ha ido?
Roberto: Hola, Miguel. Bien, gracias. Aquí, aprovechando un
ratito para descansar.
Miguel: ¡Qué bueno! La última vez que conversamos, me
comentó que el trabajo y las responsabilidades diarias a veces le dejaban poco
tiempo para compartir con su familia. ¿Cómo le ha ido con eso?
Roberto: La verdad, sigo teniendo bastante trabajo. A veces
llego cansado a casa y, sin querer, termino discutiendo con mi esposa por cosas
pequeñas.
Miguel: Entiendo. Cuando uno llega cansado, puede ser
difícil mantener la calma. ¿Cree que a muchas parejas les pasa algo parecido?
Roberto: Sí, yo creo que sí. A veces los problemas
económicos y el estrés afectan bastante al matrimonio.
Miguel: Tiene razón. Precisamente, la Biblia contiene
consejos prácticos que pueden ayudar a los matrimonios. Mire lo que dice
Efesios 5:33. Aquí se anima al esposo a amar a su esposa. ¿Qué cree que puede
cambiar en un matrimonio cuando el esposo demuestra amor y consideración?
Roberto: Creo que habría más confianza y menos discusiones.
Pero demostrarlo no siempre es fácil.
Miguel: Es verdad. No basta con decir que uno ama a su
esposa; también hay que demostrarlo con la manera de hablarle, escucharla y
tratarla, incluso cuando uno está cansado. Me gusta que la Biblia no solo nos
dice qué debemos hacer, sino que también nos ayuda a entender cómo ponerlo en
práctica.
Roberto: Eso sería bueno. A veces uno sabe lo que debería
hacer, pero en el momento se deja llevar por el enojo.
Miguel: Lo comprendo. Por eso quería mostrarle algo que
podría serle útil. Ofrecemos un curso gratuito de la Biblia en el que
aprendemos consejos para la vida familiar y para afrontar situaciones
cotidianas. Por ejemplo, podemos analizar cómo comunicarnos mejor con nuestra
pareja y cómo resolver los desacuerdos con respeto.
Roberto: ¿Y cómo es ese curso? ¿Hay que asistir a algún
lugar?
Miguel: No necesariamente. Podemos estudiar aquí mismo en el
parque, si le resulta cómodo, o en otro lugar que prefiera. Utilizamos una
publicación llamada Disfrute de la vida para siempre. Las lecciones tienen
preguntas, textos bíblicos y videos breves que nos ayudan a comprender cómo
aplicar los consejos de la Biblia.
Roberto: Me parece interesante. ¿Y cuánto tiempo se
necesita?
Miguel: Podemos dedicarle unos minutos, según su
disponibilidad. Si le parece, la próxima vez podemos analizar una lección que
muestre cómo los consejos de la Biblia ayudan a tener una familia más feliz.
Así podrá comprobar por usted mismo si le resulta útil.
Roberto: Está bien. Me gustaría intentarlo.
Miguel: ¡Excelente, Roberto! Entonces, cuando volvamos a
encontrarnos, podemos dedicar unos minutos a ese tema. Muchas gracias por su
tiempo. ¡Que tenga una buena tarde!
Roberto: Gracias, Miguel. Igualmente.
6. Haga discípulos
(5 minutos.) Anime a su estudiante de la Biblia a orar con
más frecuencia (th lección 8 : Dé un
toque de color a su enseñanza con ejemplos sencillos que capten la atención de
sus oyentes y enseñen puntos importantes. ).
Publicador: Daniel.
Estudiante de la Biblia: Luis.
Daniel: Luis, en la última sesión aprendimos que Jehová
desea que nos acerquemos a él mediante la oración. Quisiera preguntarte algo:
¿has podido orar durante la semana?
Luis: La verdad, Daniel, he orado algunas veces, sobre todo
cuando tengo problemas. Pero no siempre me acuerdo de hacerlo.
Daniel: Te entiendo. A muchas personas les pasa lo mismo. A
veces solo pensamos en orar cuando necesitamos ayuda. Pero ¿sabías que Jehová
desea que hablemos con él con frecuencia, no solamente cuando tenemos
dificultades?
Luis: Sí, aunque a veces no sé qué decirle o pienso que
debería dedicarle mucho tiempo.
Daniel: Es una buena observación. Vamos a leer lo que dice 1
Tesalonicenses 5:17. ¿Podrías leerlo, por favor?
Luis: Dice: “Oren constantemente”.
Daniel: Gracias. ¿Cómo entiendes esas palabras?
Luis: Que debemos orar con frecuencia, pero no sé si
significa que tenemos que estar orando todo el día.
Daniel: Buena pregunta. No significa que debamos pasar cada
minuto haciendo una oración. Significa que podemos mantener la costumbre de
hablar con Jehová en diferentes momentos del día y acudir a él con confianza.
Luis: Eso me parece más fácil de entender.
Daniel: Déjame ponerte un ejemplo. Imagina que tienes un
buen amigo. ¿Hablarías con él solamente cuando necesitas que te resuelva un
problema?
Luis: No, también hablaría con él para contarle cómo me
siento o para agradecerle algo.
Daniel: Exactamente. La amistad se fortalece cuando hay
comunicación frecuente. De manera parecida, nuestra amistad con Jehová se
fortalece cuando le oramos con regularidad. Podemos contarle nuestras
preocupaciones, darle las gracias por algo bueno que nos pasó y pedirle
sabiduría para tomar decisiones.
Luis: Nunca lo había pensado de esa manera. A veces me
concentro tanto en pedir ayuda que me olvido de agradecer.
Daniel: Nos puede pasar a todos. Por eso me gusta lo que
dice Filipenses 4:6. ¿Quieres leerlo?
Luis: Claro. Dice que no nos inquietemos por nada, sino que
le demos a conocer nuestras peticiones a Dios mediante oraciones y ruegos,
junto con agradecimientos.
Daniel: ¿Qué te enseña ese texto sobre lo que puedes incluir
en tus oraciones?
Luis: Que puedo pedir ayuda, pero también darle gracias a
Jehová y contarle lo que me preocupa.
Daniel: Muy bien. Y no necesitas usar palabras complicadas
ni hacer oraciones largas. Jehová quiere que le hables con sinceridad. Por
ejemplo, si durante el día estás preocupado por algo del trabajo, puedes
tomarte un momento para pedirle que te ayude a mantener la calma. Si recibes
una buena noticia, puedes darle las gracias.
Luis: Eso sí podría hacerlo. Pero ¿qué puedo hacer para no
olvidarme de orar?
Daniel: Podrías comenzar con una meta sencilla: orar al
levantarte, antes de dormir y en algún otro momento del día. También puedes
relacionar la oración con actividades que ya realizas, como cuando empiezas tu
jornada o cuando necesitas tomar una decisión importante.
Luis: Me gusta esa idea. Así será más fácil crear el hábito.
Daniel: ¡Excelente! Lo importante no es la cantidad de
palabras, sino que tus oraciones sean sinceras y que te esfuerces por acercarte
a Jehová. ¿Qué te parece si para la próxima semana te propones orar con más
frecuencia y después me cuentas cómo te fue?
Luis: Me parece bien. Voy a intentarlo.
Daniel: Me alegra mucho. Recuerda que Jehová no quiere que
lo veamos como alguien a quien acudimos solamente en una emergencia. Quiere que
lo conozcamos como un Padre amoroso al que podemos acudir en cualquier momento.

