SEAMOS MEJORES MAESTROS 19-25 DE OCTUBRE
SEAMOS MEJORES MAESTROS
19-25 DE OCTUBRE
4. Empiece conversaciones
(3 mins.) PREDICACIÓN INFORMAL. Empiece una conversación con alguien que parece estar contento (lmd lección 2 punto 3).
Publicador: ¡Buenos días! Veo que está de muy buen ánimo. ¡Qué bonito encontrar personas que disfrutan de las cosas buenas de la vida!
Persona: ¡Sí! Hoy estoy contenta porque me han pasado cosas muy bonitas.
Publicador: ¡Me alegro mucho! A veces, cuando tenemos días buenos, nos damos cuenta de lo importante que es disfrutar de la vida. ¿Sabe? La Biblia nos da una razón más para sentir alegría.
Persona: ¿Ah, sí? ¿Cuál?
Publicador: Mire lo que dice Salmo 118:24: “Este es el día que Jehová ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él”.
Persona: Qué bonito. Nunca lo había visto de esa manera.
Publicador: Sí, nos recuerda que cada día es un regalo de Dios. Aunque no todos los días son fáciles, podemos encontrar motivos para estar agradecidos. ¿Cree que conocer mejor lo que dice la Biblia puede ayudarnos a tener una actitud más positiva?
Persona: Sí, creo que sí.
Publicador: Me alegra que piense así. Otro día podría mostrarle un consejo bíblico que nos ayuda a mantener la alegría incluso cuando tenemos problemas.
Persona: Claro, con mucho gusto.
Publicador: Muchas gracias por conversar conmigo. ¡Que tenga un excelente día!
5. Empiece conversaciones
(2 mins.) DE CASA EN CASA. La persona está enojada (lmd lección 4 punto 5).
6. EmPublicador: Buenos días. Estamos visitando brevemente a los vecinos para compartir una idea de la Biblia que puede ser útil para la familia.
Persona: ¡Pues yo no tengo tiempo para esto! Siempre vienen a molestar cuando uno está ocupado.
Publicador: Disculpe, no era nuestra intención incomodarlo. Entiendo que puede estar ocupado.
Persona: Es que tengo muchas cosas que hacer y no necesito que me hagan perder más tiempo.
Publicador: Lo comprendo. No quisiera quitarle más tiempo. Solo quería dejarle una pregunta para que reflexione cuando tenga un momento: ¿cree que algún día viviremos sin tantas preocupaciones?
Persona: Bueno, eso sería bueno, pero lo veo difícil.
Publicador: Lo entiendo. La Biblia ofrece una esperanza muy bonita en Apocalipsis 21:4: Dios promete acabar con el sufrimiento y el dolor. Es una promesa que puede darnos esperanza.
Persona: Bueno, eso sí sería bueno.
Publicador: Así es. No quiero entretenerlo más. Si le parece bien, en otra ocasión podemos conversar brevemente sobre esa promesa. Que tenga un buen día.
6. Empiece conversaciones
(2 mins.) DE CASA EN CASA. La persona que abre la puerta se ve triste (lmd lección 2 punto 4).
Publicador: Buenos días. Estamos visitando a los vecinos para compartir un pensamiento de la Biblia que puede dar consuelo.
Persona: Buenos días.
Publicador: Disculpe que la moleste. No sé si es un buen momento, pero quería compartirle una idea que a muchas personas les ha dado ánimo.
Persona: La verdad, hoy no me siento muy bien.
Publicador: Lo siento mucho. A veces pasamos por situaciones que nos hacen sentir tristes. Si no le molesta que se lo pregunte, ¿cree que hoy en día es fácil encontrar algo que nos dé verdadero consuelo?
Persona: No siempre. Hay momentos en que uno se siente muy solo.
Publicador: La entiendo. Y sabe, me gusta mucho lo que dice Salmo 34:18: “Jehová está cerca de los que tienen el corazón destrozado”. Me recuerda que Dios se fija en quienes están sufriendo y desea ayudarlos.
Persona: Qué bonito pensamiento.
Publicador: Sí. Aunque no siempre podemos evitar los problemas, saber que Dios se interesa por nosotros puede darnos fuerzas. No quisiera quitarle más tiempo, pero me gustaría volver otro día y mostrarle otra promesa bíblica que da esperanza.
Persona: Está bien, gracias.
Publicador: Gracias a usted por escucharme. Espero que se sienta mejor. Que tenga un buen día.
7. Discurso
(4 mins.) lmd apéndice A punto 20. Título: Jesús no es Dios (th lección 7).
Jesús no es Dios
Muchas personas creen sinceramente que Jesús es Dios. Otras piensan que Jesús y su Padre son la misma persona. Pero ¿qué enseña realmente la Biblia? En lugar de basarnos en opiniones humanas, veamos lo que dijo el propio Jesús.
Leamos Juan 14:28. Jesús les dijo a sus discípulos: “El Padre es mayor que yo”.
Pensemos por un momento: si Jesús fuera el mismo Dios Todopoderoso, ¿por qué diría que su Padre es mayor que él? Sus palabras muestran claramente que Jesús reconoce que su Padre tiene una autoridad superior a la suya.
Es interesante que Jesús no dijo que él y su Padre fueran iguales en autoridad. Al contrario, reconoció humildemente la posición superior de su Padre. Por eso, podemos confiar en lo que Jesús mismo enseñó acerca de su relación con Jehová.
Veamos ahora otro texto que nos ayuda a entenderlo. Leamos 1 Corintios 11:3. Allí se explica que “la cabeza del Cristo es Dios”.
Este versículo establece un orden de autoridad. Así como dentro de la familia hay un orden de responsabilidad, Dios es la cabeza de Cristo. Por lo tanto, Jesús está bajo la autoridad de Dios. Esto no le quita importancia a Jesús; más bien, nos ayuda a comprender la relación que existe entre ellos.
Además, Jesús siempre habló de su Padre como alguien distinto de él. Le oraba, le obedecía y le daba la honra. Nunca intentó ocupar el lugar de su Padre. Al contrario, siempre hizo la voluntad de Jehová.
¿Qué aprendemos de todo esto?
Primero, que debemos basar nuestras creencias en lo que dice la Biblia y no simplemente aceptar lo que otros enseñan.
Segundo, que Jesús merece nuestro amor y respeto por todo lo que ha hecho por nosotros. Reconocer que Jehová es superior a Jesús no significa restarle valor al Hijo de Dios. Jesús es nuestro Salvador y un ejemplo perfecto de obediencia y humildad.
Y tercero, que podemos imitar a Jesús siendo humildes y respetando la autoridad que Jehová ha establecido.
En conclusión, las palabras de Jesús en Juan 14:28 y lo que leemos en 1 Corintios 11:3 nos ayudan a entender una verdad importante: Jesús no es Dios Todopoderoso; es el Hijo de Dios y reconoce la autoridad superior de su Padre, Jehová. Por eso, cuando examinamos la Biblia con sinceridad, podemos conocer mejor tanto a Jehová como a su Hijo, Jesús.

