SEAMOS MEJORES MAESTROS 13 AL 18 DE OCTUBRE

 

SEAMOS MEJORES MAESTROS 13 AL 18 DE OCTUBRE 

4. Empiece conversaciones

(3 minutos.) PREDICACIÓN INFORMAL. (lmd lección 1 punto 5  Escuche. No hable demasiado. Dele a la persona la oportunidad de expresarse. Cuando sea apropiado, haga preguntas ).

Publicadora: Buenos días. Disculpe, veo que está haciendo sus compras. No quiero quitarle mucho tiempo. A veces, mientras hacemos nuestras actividades diarias, nos preocupamos por tantas cosas que pasan en el mundo. ¿A usted qué es lo que más le preocupa de la situación actual?

 

Señora: La verdad, me preocupa mucho el costo de la vida. Cada vez alcanza menos el dinero y todo está más caro.

 

Publicadora: La entiendo. Debe ser difícil tener que hacer rendir el dinero para cubrir todos los gastos de la casa. ¿Y qué cree que nos ayudaría a tener un poco más de tranquilidad en medio de tantos problemas?

 

Señora: Bueno, que las cosas mejoraran y que hubiera más seguridad y estabilidad.

 

Publicadora: Sí, todos deseamos vivir más tranquilos. ¿Sabe? La Biblia contiene una promesa que me anima mucho. Mire lo que dice Salmo 37:10, 11. Aquí se promete que los malvados desaparecerán y que los mansos disfrutarán de abundante paz.

 

Señora: ¡Qué bonito sería vivir así! Pero parece difícil que eso llegue a pasar.

 

Publicadora: Es verdad, con lo que vemos hoy, puede parecer difícil. ¿Le gustaría saber por qué podemos confiar en esa promesa?

 

Señora: Sí, me gustaría.

 

Publicadora: Con mucho gusto. Otro día que nos encontremos por aquí, podemos conversar brevemente sobre cómo hará Dios para que tengamos verdadera paz. También puede encontrar información interesante en jw.org.

 

Señora: Está bien, gracias.

 

Publicadora: Gracias a usted por compartir su opinión conmigo. Que le vaya muy bien con sus compras.

5. Haga revisitas

(4 minutos.) DE CASA EN CASA. Utilice una de las verdades del apéndice A del folleto Una obra de amor   El Reino de Dios es la única solución a los problemas de la humanidad (Sal. 37:10, 11; 46:9; Is. 65:21-23).   (lmd lección 7 punto 4 Pregúntele cuándo pueden volver a hablar. No termine la conversación sin hablar con la persona sobre el día y la hora en los que volverá a visitarla. Y asegúrese de no faltar a la cita.  ).

Publicadora: Buenos días, señora. ¡Qué gusto volver a verla! La vez pasada conversamos un poquito sobre los problemas que estamos viviendo y quedamos en que volvería para mostrarle una promesa de la Biblia. ¿Tiene unos minutos?

 

Señora: Sí, claro. Me acuerdo de que hablamos de lo difícil que está la situación.

 

Publicadora: Así es. Usted me comentó que le preocupan los problemas económicos y la inseguridad. Dígame, ¿cree que algún día podremos vivir sin esas preocupaciones?

 

Señora: Sería muy bonito, pero la verdad, no veo cómo podrían cambiar las cosas.

 

Publicadora: La entiendo. Muchas personas se sienten igual. Pero hay algo que me da esperanza: la Biblia explica que Dios tiene una solución para todos estos problemas. ¿Ha escuchado hablar del Reino de Dios?

 

Señora: Sí, he escuchado ese nombre, pero no sé exactamente qué es.

 

Publicadora: Es una buena pregunta. El Reino de Dios es un gobierno celestial que Jehová ha establecido y que pronto traerá cambios maravillosos a la Tierra. Mire lo que promete Salmo 37:11. ¿Le gustaría leerlo?

 

Señora: Claro. “Pero los mansos heredarán la tierra y disfrutarán plenamente de abundante paz”.

 

Publicadora: Gracias. Según lo que acabamos de leer, ¿qué podrán disfrutar las personas?

 

Señora: Abundante paz.

 

Publicadora: Exactamente. Y esa paz no será solo por un tiempo. Jehová promete eliminar la maldad y enseñar a las personas a vivir en paz. Por eso, el Reino de Dios es la única solución definitiva a los problemas de la humanidad. ¿Qué le parece esta promesa?

 

Señora: Me gusta mucho. Sería maravilloso vivir sin tanta preocupación.

 

Publicadora: A mí también me anima. Y hay otra promesa que me gustaría mostrarle: Isaías 65:21-23 explica que las personas disfrutarán del fruto de su trabajo y vivirán seguras. La próxima vez podríamos analizar cómo será nuestra vida cuando se cumpla esa promesa.

 

Señora: Sí, me gustaría saber más.

 

Publicadora: ¡Qué bien! Para que no se nos quede pendiente, ¿qué día le vendría bien que volviera a visitarla? ¿Le parece bien el próximo sábado?

 

Señora: Sí, el sábado está bien.

 

Publicadora: Perfecto. ¿Y le parece bien a las diez de la mañana?

 

Señora: Sí, a esa hora puedo atenderla.

 

Publicadora: Entonces, quedamos para el sábado a las diez de la mañana. Muchas gracias por su tiempo. Será un gusto volver y conversar sobre esa hermosa esperanza.

 

Señora: Está bien. La estaré esperando.

 

Publicadora: Muchas gracias. Que tenga un buen día.

6. ¿Qué diría?

(6 minutos.) Análisis con el auditorio. PREDICACIÓN INFORMAL. Repase brevemente Una obra de amor lección 2 punto 3

Introducción

Hermanos, cuando predicamos de manera informal, podemos encontrar oportunidades para hablar de la Biblia en muchos lugares: en el autobús, en el mercado, en el trabajo o mientras esperamos una cita.

Pero ¿cómo podemos saber si una persona está dispuesta a conversar con nosotros? No basta con fijarnos en lo que dice; también debemos observar sus expresiones faciales y su lenguaje corporal.

Por ejemplo, si alguien sonríe, nos mira y parece tranquilo, quizás esté dispuesto a conversar. En cambio, si evita mirarnos, sigue concentrado en lo que está haciendo o responde muy brevemente, puede que no tenga ganas de hablar en ese momento.

Por eso, repasemos algunas ideas de la lección 2, punto 3, del folleto Una obra de amor.

1. ¿Cómo podemos saber si alguien quiere conversar?

Podemos hacernos dos preguntas: ¿qué me dicen sus expresiones faciales y su lenguaje corporal? ¿Da la impresión de tener ganas de hablar?

A veces, una pregunta sencilla puede ayudarnos a iniciar una conversación. Por ejemplo, podríamos decir: “¿Sabía que la Biblia tiene consejos que pueden ayudarnos en la vida diaria?”.

Sin embargo, debemos ser prudentes. Si la persona no demuestra interés, no insistimos. Nuestro objetivo no es obligar a nadie a conversar, sino aprovechar las oportunidades que se presenten y mostrar respeto.

Ahora, observemos la imagen que se nos presenta.

 

 

 

 

 

 

 

jw.org

 

 

En la imagen vemos a un hombre leyendo la Biblia mientras viaja en el autobús.

Pregunta al auditorio 1: ¿Cómo podría empezar a conversar con un hombre que está leyendo la Biblia u otro libro religioso?

Posible respuesta: Podría acercarme con amabilidad y decirle: “Disculpe, veo que está leyendo la Biblia. Qué bueno que dedique tiempo a leerla. ¿Hay algún tema bíblico que le interese especialmente?”.

Comentario del conductor: Muy bien. Esa sería una forma respetuosa de iniciar la conversación. También podríamos preguntarle qué le gusta de su lectura. Lo importante es no interrumpirlo bruscamente ni dar por sentado que quiere hablar. Primero debemos observar su actitud y acercarnos con tacto.

2. ¿Cómo averiguar qué verdad bíblica le interesa?

Si el hombre responde con interés, no debemos apresurarnos a hablar demasiado. Más bien, podemos hacer una pregunta para conocer sus pensamientos y escuchar con atención.

Pregunta al auditorio 2: ¿Qué le preguntaría para saber qué verdad bíblica le podría interesar?

Posible respuesta: Podría preguntarle: “¿Qué tema de la Biblia le parece más interesante?” o “¿Hay alguna pregunta sobre Dios o sobre el futuro que le gustaría comprender mejor?”.

Comentario del conductor: Exactamente. Sus respuestas pueden ayudarnos a saber qué necesita o qué le preocupa. Quizás le interese saber por qué permite Dios el sufrimiento, qué ocurre cuando morimos o qué esperanza ofrece la Biblia para el futuro.

Así que, en lugar de hablar de todo lo que sabemos, escuchamos y adaptamos la conversación a lo que le interesa a la persona.

3. ¿Qué texto bíblico podríamos mostrarle?

Una vez que conocemos su interés, podemos introducir una idea bíblica de forma sencilla. Por ejemplo, podríamos decir: “¿Sabía que la Biblia promete que llegará el día en que las personas vivirán en paz?”.

Pregunta al auditorio 3: ¿Qué texto le mostraría?

Posible respuesta: Si le interesa el futuro y la paz, le mostraría Salmo 37:10, 11, donde se promete que los malvados desaparecerán y que los mansos disfrutarán de abundante paz.

Comentario del conductor: Muy buena elección. Si, en cambio, le preocupa el sufrimiento, podríamos mostrarle Apocalipsis 21:3, 4, que habla de la promesa de que desaparecerán el dolor y la muerte.

Esto nos enseña que no necesitamos dar una explicación larga. Un texto bien escogido, acompañado de una pregunta y de una escucha atenta, puede despertar el interés de la persona.

Conclusión

Hermanos, ¿qué hemos aprendido?

Primero, debemos ser observadores y fijarnos en las expresiones faciales y el lenguaje corporal de las personas. Segundo, debemos hacer preguntas apropiadas y escuchar sin hablar demasiado. Y tercero, podemos usar una verdad bíblica relacionada con lo que le interesa a la persona.

Y recordemos algo importante: si alguien no quiere conversar, no insistimos. Respetamos su decisión y dejamos abierta la posibilidad de hablar en otra ocasión.

De esta manera, nuestra predicación informal será más natural, respetuosa y eficaz, porque no solo estaremos pendientes de lo que queremos decir, sino también de lo que la otra persona necesita expresar.

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