3-9 DE AGOSTO DE 2026 ESTUDIO DE LA ATALAYA
3-9 DE AGOSTO DE 2026 ESTUDIO DE LA ATALAYA
Respetemos las decisiones de los demás
TEMA
Cómo demostrar que respetamos a los hermanos cuando toman
decisiones diferentes a las nuestras.
1, 2. ¿Por qué a veces tomamos decisiones diferentes a las
de otros hermanos?
A veces tomamos decisiones diferentes porque todos somos
distintos. Nuestra manera de pensar está influida por nuestra cultura, nuestra
familia y las experiencias que hemos tenido. Por eso, no siempre veremos las
cosas de la misma manera que otros hermanos. Lo importante es no permitir que
esas diferencias de opinión afecten la paz y la unidad de la congregación.
3. ¿Qué puede llevarnos a juzgar la decisión de un hermano?
Podemos juzgar la decisión de un hermano porque pensamos que
lo mejor sería que cambiara de opinión. Tal vez hasta comentemos con otros lo
que pensamos sobre su decisión. Aunque nuestras intenciones pueden ser buenas
porque queremos protegerlo y evitarle problemas, debemos tener cuidado de no
convertir nuestra preocupación en una actitud de juicio.
4, 5. ¿Qué debemos hacer si un cristiano toma una decisión
distinta a la que habríamos tomado nosotros?
Primero debemos determinar si la decisión viola algún
principio o mandato bíblico. Si lo hace, el amor puede impulsarnos a ayudar al
hermano con tacto. Pero si simplemente se trata de una decisión personal que no
contradice la Biblia, debemos respetarla y no juzgarlo. Romanos 14:1 nos
recuerda que debemos permitir que existan diferencias de opinión sin afectar
nuestra unidad.
¿QUÉ DECISIONES PODRÍAMOS SENTIRNOS IMPULSADOS A JUZGAR?
6, 7. ¿En qué situaciones podríamos juzgar a otros?
Podríamos juzgar a otros cuando nuestras experiencias personales
nos han formado opiniones muy firmes. Por ejemplo, sobre el alcohol, los
tratamientos médicos, la apariencia, los estudios adicionales o la crianza de
los hijos. Podemos pensar que los demás deberían decidir igual que nosotros.
Pero debemos recordar que sus circunstancias y experiencias pueden ser
diferentes.
8. a) ¿Por qué podrían unos padres juzgar a otros padres?
Los padres podrían juzgar a otros al ver que tienen normas
diferentes para sus hijos. Quizás unos sean más estrictos con la hora de llegar
a casa, los videojuegos o el teléfono. Si los hijos hacen comparaciones, los
padres podrían pensar que los otros están siendo demasiado permisivos. Pero
cada familia puede tomar decisiones diferentes según sus circunstancias.
8. b) ¿Qué podría pasar si cuestionamos las decisiones
personales?
Si cuestionamos las decisiones personales de otros, podemos
provocar desacuerdos y afectar la unidad de la congregación. Podríamos llegar a
pensar que nuestra manera de hacer las cosas es la única correcta. Por eso,
aunque un hermano decida diferente en asuntos personales, debemos respetarlo y
poner la paz de la congregación por encima de nuestras preferencias.
9. ¿Qué debemos recordar?
Debemos recordar que tomar una decisión diferente no
significa que una persona esté bien y la otra mal. Los cristianos no tenemos
que pensar igual en todos los asuntos personales. Lo importante es que todos
queremos agradar a Jehová. Es como varias rutas que llevan al mismo destino:
pueden ser diferentes, pero todas pueden llevar al lugar correcto.
10. Según Santiago 4:12, ¿qué autoridad no tenemos, y por
qué?
No tenemos autoridad para juzgar las decisiones personales
de otros. Jehová es el Legislador y Juez supremo, y cada hermano responde ante
él. Por eso, no debemos criticar a alguien solo porque toma una decisión
diferente a la nuestra. Si su decisión no viola ningún principio bíblico,
debemos respetarla y dejar el juicio en manos de Jehová.
11. ¿Cómo contribuimos a la unidad de la congregación?
Contribuimos a la unidad cuando aceptamos que Jehová nos
creó diferentes. No tenemos que pensar ni tomar las mismas decisiones en todo.
Más bien, debemos respetar esas diferencias y no permitir que nuestros gustos u
opiniones nos dividan. Así demostramos que para nosotros la paz y la unidad de
la congregación son más importantes que nuestras preferencias personales.
12, 13. ¿Qué debemos preguntarnos si alguien ha dado “un
paso en falso”?
Podemos preguntarnos si el hermano realmente está violando
un mandato bíblico o simplemente está tomando una decisión diferente a la
nuestra. Si está pasando por alto un principio bíblico y tenemos las
condiciones para ayudarlo, podemos hacerlo con apacibilidad. Pero si solo es
una decisión personal, debemos respetarla y no hablar negativamente de ella ni
tratar de imponer nuestra opinión.
14. ¿Cómo contribuimos a la unidad al tomar decisiones
personales?
Contribuimos a la unidad cuando pensamos en cómo nuestras
decisiones pueden afectar a otros. Aunque algo esté permitido, quizás no sea
conveniente si puede ofender o hacer tropezar a un hermano. En esos casos,
podemos dejar de lado nuestros gustos o derechos para mantener la paz. Así
demostramos que valoramos más la unidad que nuestras preferencias personales.
15. ¿Cómo pueden contribuir los ancianos a la unidad?
Los ancianos contribuyen a la unidad cuando no imponen
reglas sobre asuntos personales que la Biblia no prohíbe. En vez de basar sus
consejos en sus propias experiencias o preferencias, los fundamentan en la
Palabra de Dios y en las instrucciones bíblicas disponibles. Así ayudan a los
hermanos sin ir más allá de lo que está escrito.
16. ¿Cómo demuestra cada anciano que respeta las decisiones
que toma el cuerpo de ancianos?
Cada anciano demuestra respeto al apoyar de corazón las
decisiones que toma el cuerpo de ancianos, aunque personalmente hubiera pensado
diferente. Después de analizar la Biblia y pedir la guía del espíritu santo,
debe apoyar la decisión de la mayoría. Además, al usar las instrucciones de la
organización, debe hacerlo con equilibrio y sin sacar frases de contexto para
defender su propia opinión.
17. ¿Cuáles son los beneficios de respetar las decisiones de
los demás?
Cuando respetamos las decisiones de los demás, contribuimos
a que la congregación sea un lugar unido y feliz. Aunque tengamos diferentes
gustos, personalidades y antecedentes, esas diferencias pueden enriquecer a la
congregación. Si evitamos ofendernos y respetamos las decisiones personales,
fomentamos la paz y demostramos que valoramos mucho la unidad.
¿Cómo nos ayudan estos textos a respetar las opiniones y
decisiones de otros?
Santiago 4:12:
Nos recuerda que Jehová es el Legislador y Juez. Por eso, no
nos corresponde juzgar ni criticar las decisiones personales de un hermano
cuando no violan ningún principio bíblico.
Gálatas 6:1:
Nos enseña que, si un hermano realmente da un paso en falso
al pasar por alto un mandato bíblico, debemos ayudarlo con apacibilidad y
humildad, no con una actitud de superioridad o condena.
1 Corintios 4:6; 8:12, 13:
Nos ayudan a no ir más allá de lo que está escrito ni
imponer nuestras opiniones a otros. Además, debemos pensar en cómo nuestras
decisiones pueden afectar la conciencia de los hermanos y estar dispuestos a
renunciar a algo que tenemos derecho a hacer para no hacerlos tropezar.


