SEAMOS MEJORES MAESTROS 20 al 26 de julio
SEAMOS MEJORES MAESTROS 20 al 26 de julio
4. Empiece conversaciones
(4 minutos. Predicación de casa en casa. Ofrézcale a la
persona un curso de la Biblia y muéstrele cómo son nuestras clases. LMD lección
4 punto 3: Háblele siempre con respeto.)
Publicador: Buenos días. Estamos visitando a nuestros
vecinos para compartir una idea que ha ayudado a muchas personas a encontrar
paz y esperanza. ¿Cree usted que la Biblia todavía puede ayudarnos en los
problemas de hoy?
Persona: Creo que sí, aunque no la conozco mucho.
Publicador: Gracias por compartir su opinión. Muchas
personas sienten lo mismo. Por eso ofrecemos un curso gratuito de la Biblia,
donde analizamos temas prácticos paso a paso.
Persona: ¿Y cómo son esas clases?
Publicador: Son conversaciones sencillas. Por ejemplo, aquí
en este manual vemos preguntas como: “¿Por qué permite Dios el sufrimiento?” o
“¿Cómo tener una familia feliz?”. Leemos algunos textos bíblicos y comentamos
lo que significan.
Persona: Suena interesante.
Publicador: Lo bueno es que usted puede expresar libremente
sus opiniones y hacer preguntas. No se trata de que alguien le diga qué pensar,
sino de descubrir lo que enseña la Biblia.
Persona: Entiendo.
Publicador: Si le parece, podríamos dedicar unos minutos la
próxima vez para analizar una breve lección y que vea cómo funciona el curso.
¿Qué día le quedaría mejor?
5. Haga revisitas
(4 minutos. Revisita de casa en casa. Siga analizando el
tratado que dejó anteriormente. LMD lección 9 punto 3: Escuche con atención.)
Publicador: Buenos días. La vez pasada le dejé este tratado
que habla sobre la esperanza que ofrece la Biblia. En cuanto al sufrimiento ¿Tuvo oportunidad de leerlo?
Persona: Sí, leí una parte.
Publicador: Me alegra. ¿Qué le llamó más la atención?
Persona: La parte donde dice que Dios eliminará el
sufrimiento. Me gustaría saber cómo será eso.
Publicador: Es una muy buena pregunta. ¿Qué piensa usted
cuando escucha esa promesa?
Persona: Pues me parece difícil imaginar un mundo sin
problemas.
Publicador: Comprendo por qué lo dice. Muchas personas
sienten lo mismo. El tratado menciona Apocalipsis 21:4. ¿Le parece si leemos
ese versículo?
Persona: Claro.
Publicador: (Lee el texto). Según este versículo, ¿qué es lo
que Dios promete eliminar?
Persona: El dolor, las lágrimas y la muerte.
Publicador: Exactamente. Esa es la esperanza que ofrece la
Biblia. ¿Cómo cree que cambiaría la vida de las personas si esa promesa se
hiciera realidad?
Persona: Sería maravilloso.
Publicador: Sin duda. En nuestra próxima visita podríamos
analizar por qué podemos confiar en que Dios cumplirá esa promesa. ¿Le
gustaría?
Persona: Sí, me gustaría.
6. Explique sus creencias
Discurso (4 minutos)
Título: ¿Qué dice la Biblia sobre el libre albedrío?
Muchas personas se preguntan: ¿Controla Dios nuestro
destino, o tenemos libre albedrío? Algunas creen que todo está predestinado,
mientras que otras piensan que cada persona decide su propio camino.
La Biblia enseña que Dios nos creó con la capacidad de
elegir. Génesis 1:26 dice que el ser humano fue creado a la imagen de Dios.
Esto significa que, además de reflejar cualidades como el amor y la justicia,
tenemos la facultad de tomar decisiones.
Por eso, en Deuteronomio 30:19, 20, Dios invita a su pueblo
a “escoger la vida”. Esa invitación demuestra que las personas tienen la
libertad de decidir. Jehová no obliga a nadie a obedecerle; más bien, nos anima
con amor a seguir sus caminos porque sabe que eso nos beneficia.
La Biblia también muestra que nuestras decisiones influyen
en nuestro futuro. Eclesiastés 9:10 dice: “Todo lo que puedas hacer, hazlo con
todas tus fuerzas”, y Proverbios 21:5 añade que los planes del trabajador
producen buenos resultados. Estos textos destacan la importancia del esfuerzo
personal y de las decisiones sabias.
Ahora bien, alguien podría preguntarse: “Si Dios es
todopoderoso, ¿no controla todo lo que ocurre?”. Aunque Jehová tiene poder
ilimitado, él ha decidido permitir que las personas ejerzan su libre albedrío.
Incluso tolera temporalmente la maldad, pero promete que pronto pondrá fin a
ella, como indica Salmo 37:10, 11.
El libre albedrío es un regalo valioso. Gracias a él,
podemos demostrar que amamos a Dios porque realmente queremos hacerlo, no
porque estemos obligados.
Conclusión: La Biblia enseña que Dios no controla nuestro
destino. Él nos ha dado la libertad de elegir. Por eso, cada uno de nosotros
puede decidir escuchar los consejos de Jehová y beneficiarse de ellos. Los
invito a reflexionar: ¿Estoy usando mi libre albedrío para acercarme más a Dios
y seguir su guía amorosa? Si lo hacemos, disfrutaremos de verdadera paz ahora y
de las bendiciones que Jehová promete para el futuro.

