SEAMOS MEJORES MAESTROS 9 AL 15 DE FEBRERO

 

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4. Empiece conversaciones

(3 minutos.) PREDICACIÓN PÚBLICA. Invite a la persona a la reunión (lmd lección 3 punto 3 Muestre empatía. Trate de imaginar cómo se siente la persona. Pregúntese: “¿Qué cosas es probable que le preocupen? ¿Qué puede parecerle interesante o serle útil?”. Estas preguntas lo ayudarán a mostrarle bondad de forma sincera y natural. Escuche a la persona con atención para demostrarle que a usted le interesa lo que a ella le preocupa. Si la persona empieza a hablarle de cómo se siente o le cuenta un problema, no cambie el tema.  ).

Predicador:

 

—Buenos días. Estamos compartiendo mensajes bíblicos que ayudan a las personas a enfrentar las preocupaciones de la vida.

Permítame preguntarle algo: con todo lo que pasa hoy en día, ¿qué cree usted que es lo que más preocupa a la gente?

 

Persona:

 

—La falta de trabajo y la inseguridad. Uno vive con miedo.

 

Predicador:

 

—Es comprensible sentirse así. Muchas personas viven con esa presión constante, y eso cansa mucho emocionalmente.

(escucha con atención)

La Biblia reconoce esos sentimientos y ofrece consuelo real. Mire lo que dice este texto.

 

(Lee el texto en su dispositivo o Biblia)

1 Pedro 5:7 dice: “Echen sobre él todas sus inquietudes, porque él se interesa por ustedes”.

 

Persona:

 

—Es bonito ese texto.

 

Predicador:

 

—Sí, porque nos recuerda que no estamos solos y que a Dios realmente le importa cómo nos sentimos. En nuestras reuniones hablamos de cómo aplicar textos como este para enfrentar la ansiedad y fortalecer la esperanza.

Si le parece, está cordialmente invitado a asistir. Son reuniones breves, prácticas y gratuitas.

 

Persona:

 

—Gracias, lo tendré en cuenta.

 

Predicador:

 

—Con gusto. Aquí le dejo la invitación con la dirección y el horario. Gracias por compartir lo que le preocupa. Que tenga un buen día.

 

5. Haga revisitas

(4 minutos.) DE CASA EN CASA. Presente y analice un video del kit de enseñanza, pero no lo ponga (lmd lección 9 punto 5). Use información que le sea útil a la persona. Muéstrele cuanto antes cómo un curso de la Biblia puede contestarle sus preguntas y ayudarle de muchas maneras.

Publicador: —Hola 😊, ¿cómo está hoy? Me dio mucho gusto conversar con usted la vez pasada. La última vez mencionó algunas preguntas profundas sobre la vida y el futuro… ¿sí recuerda?

 

Persona: —Sí, un poco.

 

Publicador: —Bueno, recuerdo que una pregunta que usted tenía era si hay respuestas claras sobre cómo encontrar paz interior o si vamos a volver a ver a nuestros seres queridos que han fallecido.

(pausa breve, tono amable)

 

Publicador: —Le quiero comentar algo que creo que le puede ser útil. Hay un curso de la Biblia que hemos preparado que trata justamente de esas preguntas que muchas personas se hacen: cómo tener una vida feliz, si habrá un fin del sufrimiento, si veremos de nuevo a quienes hemos perdido… y también si Dios realmente se preocupa por nosotros.

 

(No muestra el video, pero describe lo que trata.)

 

Publicador: —Por ejemplo, uno de los videos del kit de enseñanza explica por qué estudiar la Biblia y cómo puede ayudarnos a encontrar respuestas prácticas, no sólo ideas bonitas, sino algo que realmente cambia la manera como vemos la vida. Este material no es sólo teoría: muchas personas han encontrado consuelo, estabilidad emocional y esperanza al aplicarlo. Incluso responde a preguntas como: ¿cómo orarle a Dios para que nos escuche? y ¿qué esperanza ofrece realmente la Biblia?

 

Persona: —Interesante… ¿y cómo funciona ese curso?

 

Publicador: —Es muy flexible y sin compromiso. Usted puede conversar con un maestro de la Biblia en persona o por videollamada. El curso es gratuito, incluye material interactivo y una Biblia si usted aún no tiene una. No existe cuota ni presión alguna; uno simplemente va aprendiendo tema por tema a su propio ritmo.

 

(Pausa, escucha lo que la persona diga y muestra interés.)

 

Publicador: —Lo importante es que este curso puede ayudarle a contestar sus preguntas concretas y a aplicar lo que la Biblia enseña en situaciones reales como la incertidumbre, el dolor, las relaciones familiares y el estrés de la vida diaria.

 

Publicador: —Si le interesa, podemos coordinar una primera sesión de estudio de la Biblia, sin compromiso alguno, para ver juntos cómo puede ayudarle personalmente. ¿Qué le parece?

6. Discurso

(5 minutos.) lmd apéndice A punto 15. Título: La Biblia nos enseña a orar (th lección 14 Ayude a sus oyentes a seguir el hilo de su discurso y deje claro cómo se relacionan los puntos principales con el tema y el objetivo de su presentación.  ). La Biblia nos enseña a orar (Mat. 6:7-13; Luc. 11:1-4). 

La mayoría de las personas ora en algún momento de su vida, especialmente cuando enfrenta problemas o incertidumbre. Sin embargo, no todos están seguros de cómo hacerlo ni de si Dios realmente escucha sus oraciones. La Biblia no deja estas preguntas sin respuesta. Al contrario, nos muestra con claridad que la Biblia nos enseña a orar, y Jesús mismo explicó cómo hacerlo de una manera que agrada a Dios. Analicemos lo que aprendemos del modelo de oración que Jesús dio a sus discípulos.

 

En Mateo 6:9, Jesús comenzó su oración diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos”. Con estas palabras nos enseñó a quién debemos dirigir nuestras oraciones. La Biblia muestra que Jehová es un Dios cercano y amoroso, que desea que nos acerquemos a él como un padre. Esto descarta la idea de orar a muchas figuras o repetir palabras sin saber a quién nos dirigimos. Si seguimos la enseñanza bíblica, nuestras oraciones serán personales y tendrán un destinatario claro: Jehová Dios.

 

Luego, en Mateo 6:10-13, Jesús mostró qué asuntos pueden incluirse en la oración. Primero, dio prioridad a los asuntos espirituales, como la santificación del nombre de Dios y el cumplimiento de su voluntad. Después mencionó nuestras necesidades diarias, como el alimento, el perdón de los pecados y la ayuda para resistir las tentaciones. Esto nos enseña que Jehová se interesa tanto por nuestra espiritualidad como por nuestras preocupaciones diarias. No tenemos que limitar nuestras oraciones a una sola clase de asuntos; podemos hablar con Dios de todo lo que nos preocupa.

 

En Lucas 11:1-4, los discípulos le pidieron a Jesús: “Enséñanos a orar”. Jesús no les dio una oración para repetir de memoria, sino un modelo que podían adaptar a sus propias circunstancias. Además, en Mateo 6:7, Jesús advirtió contra las repeticiones vacías. Esto nos enseña que la oración debe ser sincera y salir del corazón. No importa cuántas palabras usemos, sino que lo que digamos refleje lo que realmente sentimos y pensamos.

 

En conclusión, la Biblia nos enseña claramente a orar. Nos muestra a quién dirigirnos, qué incluir en nuestras oraciones y cómo hacerlo de manera sincera. Si aplicamos estas enseñanzas, nuestras oraciones dejarán de ser simples palabras y se convertirán en una comunicación real con Jehová, fortaleciendo nuestra fe y nuestra amistad con él.

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