Busquemos perlas escondidas
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12-18 DE ENERO
ISAÍAS 21-23
Isaias 21:1. ¿Por qué en este texto se le llama a Babilonia
“el desierto del mar”? (w06 1/12 11 párr. 2).
En Isaías 21:1 se llama a Babilonia “el desierto del mar”
porque, aunque no estaba cerca del mar, cada año la región cambiaba
drásticamente. Normalmente era una zona seca, como un desierto, pero cuando los
ríos Éufrates y Tigris se desbordaban, la tierra se inundaba y se volvía
pantanosa, parecida a un mar.
Dicho en otras palabras:
Babilonia recibía ese nombre porque era una región que, aun
siendo árida la mayor parte del tiempo, se transformaba periódicamente en una
extensa masa de agua debido a las inundaciones, lo que justificaba la expresión
simbólica “desierto del mar”.
Isaías 21:1, 9 Jehová anunció con anticipación la caída de
Babilonia, una potencia que parecía imposible de derrotar. Esto demuestra que
él conoce el futuro y dirige los acontecimientos mundiales conforme a su
propósito. Cuando vemos inestabilidad, violencia o cambios inesperados en el
mundo, no debemos alarmarnos ni perder la fe. Recordemos que Jehová siempre
tiene el control. Esto fortalece nuestra confianza en que también se cumplirán
sus promesas sobre el Reino.
Isaías 21:5, 6 Babilonia vivía confiada, celebrando y
banqueteando, sin percibir el peligro que se acercaba. Su seguridad era falsa. Hoy,
muchas personas confían en gobiernos, economía o avances humanos. Este relato
nos enseña a no poner nuestra seguridad en lo material o en sistemas humanos,
sino en Jehová, quien es el único refugio verdadero.
Isaías 21:6-8 Jehová colocó un “atalaya” para advertir lo
que venía. Antes de ejecutar juicio, él siempre da advertencias claras. Esto
nos motiva a escuchar y valorar las advertencias bíblicas que recibimos hoy.
También nos anima a cumplir fielmente nuestra labor de predicar, ya que
ayudamos a otros a estar alertas y preparados espiritualmente.
Isaías 21:9 La declaración “¡Cayó Babilonia!” confirma que
lo que Jehová dice se cumple con exactitud, aunque tarde desde el punto de
vista humano. Cuando enfrentamos pruebas prolongadas o esperamos respuestas a
nuestras oraciones, este texto nos recuerda que Jehová nunca falla. Debemos ser
pacientes y mantener la fe, seguros de que su palabra siempre se cumple.
Isaías 21:10 Jehová muestra empatía por su pueblo al
reconocer el dolor que han sufrido, comparándolo con grano trillado. Esto nos
asegura que Jehová ve nuestro sufrimiento y no es indiferente. Nos anima a
acercarnos a él en oración, confiando en que comprende nuestras cargas y nos
dará fuerzas para soportarlas.

