Busquemos perlas escondidas 5 al 11 de enero

 

 Busquemos perlas escondidas

 


Isaias 20:2. ¿Anduvo Isaías completamente desnudo por tres años?

No. Isaías no anduvo completamente desnudo durante tres años. El relato indica que Jehová le pidió que se quitara el saco, es decir, su prenda exterior de profeta, y que caminara “descalzo y desnudo” en un sentido relativo. Esto significa que probablemente se despojó solo de la ropa exterior y quedó vestido con muy poca ropa, algo parecido a lo que se describe en 1 Samuel 19:24. De ese modo, su apariencia humilde y poco usual sirvió como una señal visible y continua para transmitir el mensaje de Jehová, sin implicar una desnudez total.

 

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

1. Confiar en fuerzas humanas lleva a la decepción (Is. 17:1-3)

Las ciudades fuertes y los ejércitos no garantizan seguridad cuando Jehová no está con ellos. Hoy no confiamos en ejércitos ni ciudades fortificadas, pero sí podemos confiar demasiado en el dinero, la estabilidad laboral, la educación o la influencia humana. Isaías 17 nos recuerda que nada de eso sustituye la protección y la bendición de Jehová. La verdadera seguridad proviene de mantener una buena relación con él.

 

Jehová siempre deja un resto fiel (Is. 17:5, 6)

Aunque la mayoría se apartó, Jehová preservó a un pequeño resto fiel, comparado con unas pocas aceitunas que quedan en el árbol. Si a veces nos sentimos pocos, desanimados o rodeados de personas que no sirven a Jehová, este pasaje nos asegura que él valora profundamente la fidelidad. Jehová nunca abandona a quienes permanecen leales, aunque sean pocos.

Olvidarse de Jehová tiene consecuencias (Is. 17:10, 11)

El pueblo olvidó a su Dios salvador, y por eso sus esfuerzos no produjeron resultados duraderos. Podemos estar muy ocupados con metas personales, trabajo o proyectos, pero si dejamos a Jehová en segundo plano, el resultado será vacío espiritual. Este capítulo nos anima a poner a Jehová en primer lugar en nuestras decisiones diarias.

Jehová actúa en el momento preciso (Is. 18:3-6)

Jehová observa en silencio hasta que llega el momento exacto de actuar, como un agricultor que espera la cosecha. En nuestra vida, a veces parece que Jehová no interviene de inmediato. Este capítulo nos enseña a ser pacientes y a confiar en que él actuará en el mejor momento, no antes ni después.

Jehová permite la disciplina para sanar (Is. 19:16-22)

Aunque Jehová disciplinó a Egipto, también lo sanó cuando la gente acudió a él. Las pruebas y correcciones pueden ayudarnos a reflexionar y acercarnos más a Jehová. En lugar de desanimarnos, podemos verlas como oportunidades para fortalecer nuestra fe.

 

Jehová acepta a personas de todas las naciones (Is. 19:23-25)

Egipto y Asiria llegarían a servir a Jehová junto con Israel, mostrando su propósito inclusivo. Jehová no hace distinción por nacionalidad, cultura o pasado. Esto nos motiva a tratar a todos con respeto y a participar con celo en la predicación, sabiendo que Jehová puede atraer a personas sinceras de cualquier lugar.

 

Jehová usa métodos impactantes para transmitir advertencias (Is. 20:1-3)

Jehová permitió una demostración visual fuerte para que su mensaje no pasara desapercibido. Esto nos enseña que cuando predicamos y hablamos del Reino de Dios también podemos utilizar, ejemplos claros y bien pensados pueden ayudar a que otros comprendan mejor los mensajes bíblicos.

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