Busquemos perlas escondidas 26 de enero al 1 de febrero

 

Busquemos perlas escondidas 26 de enero al 1 de febrero

 


Isaías 29:1. ¿Por qué es apropiado que se le llame Ariel a Jerusalén?

Jerusalén podía llamarse Ariel porque allí se encontraba el templo de Dios y el altar de sacrificios, de modo que la ciudad era como el “hogar” o “fogón” del altar de Jehová y el centro de la adoración pura. Sin embargo, Isaías 29 muestra que ese nombre también tendría un sentido sombrío: debido a la infidelidad del pueblo, Jerusalén sería destruida por Babilonia y llegaría a parecerse a un fogón en otro sentido, ya que habría mucha muerte y fuego por la devastación. Aun así, Jehová no permitiría que las naciones enemigas lograran su propósito final contra ella.

 

Respuesta

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

(Isaías 28:1-3):

Efraín se sentía seguro por su prosperidad y posición, pero ese exceso de confianza lo volvió orgulloso y terminó perdiendo el favor de Jehová. Esto nos enseña que el orgullo espiritual puede cegarnos y hacernos pensar que no necesitamos corrección ni guía. Por eso, aunque tengamos experiencia o responsabilidades, es vital examinar nuestra actitud y mantenernos humildes, dispuestos a aceptar el consejo bíblico para no alejarnos de Jehová.

(Isaías 28:7, 8):

Los líderes de Israel permitieron que el vino dominara su conducta, y eso afectó su capacidad para enseñar y juzgar con justicia. Este relato nos recuerda que la falta de autocontrol debilita el discernimiento espiritual. Por eso, debemos ser equilibrados no solo en el uso del alcohol, sino también en cualquier hábito que pueda afectar nuestra claridad mental y nuestra conducta cristiana, para así tomar decisiones que honren a Jehová.

(Isaías 28:9, 10):

Jehová enseña a su pueblo de manera paciente y progresiva, “mandato tras mandato, línea tras línea”, adaptando su instrucción a nuestra capacidad de comprensión. Esto nos enseña que el crecimiento espiritual es gradual. Por eso, valoremos el estudio constante de la Biblia y no menospreciemos las enseñanzas básicas, ya que son las que fortalecen nuestra fe día a día y nos ayudan a avanzar espiritualmente.

(Isaías 28:13):

Al burlarse del mensaje de Jehová, muchos terminaron tropezando y quedando atrapados, lo que demuestra que despreciar su guía trae graves consecuencias espirituales y morales. Por eso, debemos escuchar con atención los consejos bíblicos y ponerlos en práctica, incluso cuando nos parezcan repetitivos o sencillos, ya que obedecer a Jehová siempre nos protege.

(Isaías 28:23-29):

Isaías compara la disciplina de Jehová con el trabajo cuidadoso del agricultor, quien actúa con equilibrio y sabiduría para obtener buenos resultados. Esto nos enseña que la disciplina de Jehová nunca es excesiva ni injusta, sino que siempre busca nuestro bien. Por eso, aceptemos la corrección con una actitud positiva y humilde, confiando en que Jehová sabe exactamente cuándo y cómo ayudarnos a mejorar espiritualmente.

(Isaías 29:13):

Jehová expone una forma de adoración que aparenta ser correcta, pero que carece de verdadero amor y lealtad, pues el pueblo lo honraba con palabras mientras su corazón estaba distante. Este versículo nos invita a examinarnos con honestidad: no basta con participar externamente en actividades espirituales si nuestras motivaciones no nacen del amor a Jehová. Por eso, cuidemos nuestro corazón, asegurándonos de que nuestra adoración sea sincera, consciente y basada en una relación personal con Dios, y no solo en la costumbre o en mantener una buena apariencia ante los demás.

(Isaías 29:14-16):

Jehová muestra que la sabiduría humana, por brillante que parezca, queda en nada cuando pretende prescindir de su guía o cuestionar su autoridad. Al intentar ocultar sus planes y razonar independientemente de Dios, el pueblo demostró una visión limitada y orgullosa. Este pasaje nos recuerda que el ser humano no puede colocarse por encima de su Creador ni definir por sí mismo lo que es correcto. Por eso, en lugar de confiar en criterios del mundo o en nuestro propio razonamiento, permitamos que la Biblia dirija nuestras decisiones, seguros de que la sabiduría de Jehová siempre es superior y conduce a buenos resultados.

(Isaías 29:15):

Jehová condena la actitud de quienes creían que podían esconder sus planes y acciones, como si Dios no viera ni entendiera lo que ocurría en lo más profundo del corazón. Este versículo nos recuerda que nada está oculto para Jehová: él percibe no solo lo que hacemos, sino también nuestras intenciones y motivos. Por eso, esforcémonos por ser honestos y transparentes en nuestra conducta, actuando con integridad aun cuando nadie más nos vea, sabiendo que Jehová valora un corazón sincero.

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