SEAMOS MEJORES MAESTROS 2 AL 8 DE FEBRERO
SEAMOS MEJORES MAESTROS 2 AL 8 DE FEBRERO
4. Empiece conversaciones
(4 minutos.) PREDICACIÓN INFORMAL. Una persona está
preocupada por una noticia de la actualidad (lmd lección 2 punto. Sea
adaptable. Puede que la conversación tome un rumbo inesperado. En vez de usar
la idea que usted tenía en mente, esté dispuesto a adaptar el mensaje a lo que
le preocupa a la persona. ).
Publicador:
—Buenos días. Veo que hoy el mercado está más lleno de lo
normal. ¿Siempre hay tanta gente?
Persona:
—No siempre. La verdad, con todo lo que está pasando, uno
viene temprano por si acaso suben los precios otra vez. Con esas noticias que
salen, ya no se sabe qué va a pasar.
(El publicador nota la preocupación y se adapta al tema que
le inquieta a la persona.)
Publicador:
—Sí, es cierto. Muchas personas están angustiadas por las
noticias: la economía, la inseguridad, los conflictos… ¿A usted qué es lo que
más le preocupa de todo eso?
Persona:
—Sobre todo la inseguridad y el futuro de mis hijos. Uno
prende las noticias y todo es malo.
Publicador:
—Entiendo. A muchos nos pasa lo mismo. De hecho, la Biblia
reconoció hace mucho tiempo que llegarían épocas así. Por ejemplo, menciona que
la gente estaría “angustiada” y sin saber qué hacer ante las cosas que ocurren
en el mundo.
—Pero algo que a mí me ayuda mucho es saber que Dios no es
indiferente a lo que estamos viviendo.
Persona:
—¿De verdad? A veces parece que Dios no ve nada.
Publicador (adaptándose al sentimiento):
—Es comprensible sentir eso. Pero la Biblia explica que Dios
sí ve lo que sufrimos y que pronto va a intervenir para acabar con las causas
de tantos problemas, no solo con los efectos.
—En este sitio, jw.org, hay un artículo corto que responde a
una pregunta que muchos se hacen hoy: “¿Habrá algún día un mundo sin miedo?” A
varias personas les ha dado mucha tranquilidad.
Persona:
—Eso sí me gustaría leerlo.
Publicador:
—Me alegra. Si quiere, otro día podemos conversar un poco
más sobre por qué la Biblia da motivos reales para tener esperanza, incluso en
tiempos tan difíciles.
5. Empiece conversaciones
(4 minutos.) DE CASA EN CASA. (lmd lección 5 punto 5 5.
Siempre que sea posible, dele la razón a la persona y felicítela. Recuerde que
quizás la persona crea de corazón que está en lo correcto. Primero busque un
terreno común y luego ayúdela poco a poco a entender lo que la Biblia enseña. ).
Publicador:
—Buenos días. Estamos visitando a los vecinos para compartir
un pensamiento breve de la Biblia que da ánimo. ¿Cree usted que hoy en día la
gente todavía puede ser buena, a pesar de todo lo que pasa?
Persona:
—Claro que sí. Yo pienso que todo depende de uno mismo. Si
uno se porta bien y hace lo correcto, no necesita religión.
Publicador (le da la razón y la felicita):
—Tiene razón. Es verdad que cada persona es responsable de
sus acciones, y se nota que usted valora mucho hacer lo correcto. Eso es algo
muy positivo, y no todo el mundo piensa así hoy en día.
Persona:
—Exacto. Yo trato de vivir bien y respetar a los demás.
Publicador (busca terreno común):
—Y eso es admirable. De hecho, la Biblia promueve exactamente
esos mismos valores: respeto, honestidad y amor al prójimo. Muchas personas no
lo saben, pero en ese punto usted y la Biblia coinciden totalmente.
Persona:
—Bueno, eso sí puede ser.
Publicador (avanza poco a poco):
—Lo interesante es que la Biblia también explica por qué,
aun esforzándonos por ser buenos, a veces las cosas no salen como esperamos.
Dice que todos necesitamos guía y apoyo, no solo buenas intenciones.
—Por ejemplo, menciona que Dios puede ayudarnos a fortalecer
esos buenos valores que usted ya practica.
Persona:
—Nunca lo había pensado así.
Publicador:
—Y eso demuestra que usted reflexiona sobre estos temas, lo
cual es digno de elogio. Si quiere, en esta página jw.org hay un artículo corto
que muestra cómo la Biblia puede complementar los buenos principios que ya
tiene una persona, no reemplazarlos.
Persona:
—Tal vez le dé una mirada.
Publicador:
—Perfecto. Otro día, si le parece, podemos conversar
brevemente sobre cómo la Biblia ayuda a mantener esos buenos valores incluso
cuando la vida se complica.
6. Haga revisitas
(4 minutos.) DE CASA EN CASA. Ofrezca un curso de la Biblia
(lmd lección 7 punto 3 Adapte su horario al de la otra persona. Pregúntese:
“¿Cuándo está disponible para hablar conmigo? ¿Dónde le gustaría que nos
encontráramos?”. Esté dispuesto a volver a visitar a la persona aunque ese no
sea el mejor momento para usted. ).
Publicador:
—Buenos días. Soy la persona que lo visitó la semana pasada.
Usted me comentó que le gustó la idea de encontrar paz en medio de tantos
problemas. ¿Recuerda?
Persona:
—Ah, sí, claro. Me acuerdo.
Publicador:
—Me alegra. Justamente por eso quise volver. La otra vez
noté que el tema le interesó, pero también vi que estaba algo ocupado.
Persona:
—Sí, normalmente en la mañana ando con muchas cosas.
Publicador (se adapta al horario):
—Lo entiendo perfectamente. Hoy en día casi todos estamos
así. Por eso, en lugar de quitarle tiempo ahora, quería preguntarle algo:
—¿En qué momento del día se le hace más cómodo conversar con
calma? ¿Tal vez en la tarde, en la noche o incluso otro día?
Persona:
—En las noches estoy más libre, después de las 8.
Publicador (flexible):
—Excelente, gracias por decírmelo. Me parece muy buen
horario. Y dígame, ¿le resultaría mejor aquí en su casa o prefiere que
conversemos por videollamada o incluso por teléfono?
Persona:
—Aquí mismo está bien.
Publicador (ofrece el curso bíblico):
—Perfecto. Lo que le quería proponer es algo muy sencillo:
un curso de la Biblia gratuito, sin compromiso, que se adapta completamente a
su horario. Normalmente dura solo unos minutos y se basa en temas prácticos,
como cómo tener paz, tomar buenas decisiones y enfrentar las preocupaciones
diarias.
Persona:
—¿Y cuánto tiempo dura cada vez?
Publicador (se ajusta a la persona):
—Podemos hacerlo tan corto como usted desee: 10 o 15 minutos
está muy bien. Si algún día no puede, simplemente lo reprogramamos. La idea es
que sea una ayuda, no una carga.
Persona:
—Así sí me parece bien.
Publicador:
—Me alegra mucho escuchar eso. Entonces, si le parece, ¿le
queda bien este jueves a las 8 de la noche aquí en su casa?
Persona:
—Sí, está bien.
Publicador:
—Perfecto. Muchas gracias por su tiempo. Nos vemos entonces,
y si en algún momento necesita cambiar el horario, no hay ningún problema.
